lunes, 18 de junio de 2018

Como influyen las Apps en la economía

Actualmente el auge de las Apps para móvil esta creando un enorme mercado laboral, muy a tener en cuenta para la economía actual de nuestro país.

Las aplicaciones para dispositivos móviles son un buen negocio. No sólo para las empresas que las diseñan o para las plataformas que las distribuyen. Según un informe elaborado por Apple, las apps que se venden a través de la AppStore han supuesto la creación de 1.760.000 empleos en Europa, desde que la App Store se lanzó en 2008. Y esto gracias a la llamada economía de las aplicaciones, los aumentos en el empleo directo y el gasto con los proveedores. Del total de empleos creados, 1.570.000 son atribuibles al llamado “ecosistema de la App Store”, 170.000 forman parte de la base de proveedores europeos de Apple, y –por último– Europa también es el hogar de 22.000 empleados de Apple en 19 países. Además, la compañía de Cupertino (California) ha pagado 20.000 millones de euros a los desarrolladores europeos de aplicaciones para iOS. Y eso después de quedarse con el 30%.

Según Esteve Almirall, profesor del departamento de Operaciones, innovación y data sciences de Esade, la aparición del iPhone en el 2007 y de la App Store tuvieron un gran impacto en el mundo de la telefonía móvil, más allá de la innovación tecnológica que supuso el iPhone en sí. Las aplicaciones “se convirtieron en el factor de creación de valor más importante. Cambiaron la forma de competir en el mercado de los smartphones. Lo importante ya no era tanto que el teléfono fuera mejor o peor, sino la plataforma y tener muchos usuarios”, explica Almirall. Desde el 2008, se han producido 1 30.000 millones de descargas de aplicaciones en la App Store.

En la capital catalana florecen las empresas del sector gracias al clúster digital que existe desde hace tiempo

Y es que, además, “programar una aplicación no es complicado y está al alcance de mucha gente”. En este sentido, Apple también ha allanado el camino. En primer lugar, ha puesto a disposición de los programadores Swift –su propio lenguaje de programación, con la aplicación Swift Playgrounds – y un plan de estudios gratuito –App Development–, que es utilizado por muchos estudiantes, en más de 100 escuelas y universidades. El curso dura un año completo y fue diseñado por Apple para enseñar la programación y el diseño de aplicaciones a estudiantes de todos los niveles. Incluso, en el 2016, Apple abrió su primera iOS Developer Academy en asociación con la Universidad Federico II de Nápoles para dar a los estudiantes la oportunidad de adquirir habilidades en el desarrollo de aplicaciones y emprendimiento. Además, Apple también organiza sesiones de programación en las Apple Store de toda Europa.

Pero sin duda el éxito de las aplicaciones para móviles “se beneficia mucho del efecto de red, porque hoy en día todo el mundo tiene un móvil”. Además, “la mayoría de las aplicaciones están en la nube, y por tanto hay menos necesidad de inversión y de capital”, dice Almirall.

En Europa, el negocio de las aplicaciones para iOS ha creado 1.760.000 puestos de trabajo desde el 2008

De todos modos, no todas las apps son iguales y por tanto su modelo de negocio es distinto, e incluso algunas no lo tienen en absoluto. “Las hay que buscan sólo tener cuota de mercado, otras muy vinculadas a la economía colaborativa, otras son un canal más para las empresas –como las de los periódicos– e incluso otras que se lanzan para un evento concreto”, explica el profesor de Esade. Y luego están las que “compiten en mercados en los que lo importante es ir en busca de las características individuales de las personas. Estas sí que buscan monetizarse y no sólo tener cuota de mercado”, explica Almirall.

Siempre según el estudio de Apple, en los últimos dos años, el número de puestos de trabajo vinculados a las aplicaciones en Europa ha crecido un 28%. El Reino Unido con 291.000 empleos, Alemania con 262.000 y Francia con 220.000 son los tres principales países en cuanto a puestos de trabajo generados por el ecosistema de la App Store.


España es el séptimo país donde las aplicaciones de Apple tienen un mayor impacto en la creación de ocupación, con 76.000 empleos. Además, la compañía tiene en España 1.415 empleados, diez veces más que hace 10 años.

y mucho más...

Fuente: lavanguardia

lunes, 11 de junio de 2018

La decisiones de Trump influyen en la economía española

Las últimas decisiones de Trump pueden influenciar negativamente el crecimiento de la economía española.

Una sombra acecha a la recuperación española. Su influencia se cierne sobre el PIB, los precios, el mercado laboral y las inversiones, todo ello subrayado por la creciente importancia que el sector exterior ha tenido en la reactivación de nuestra economía. No se trata del nuevo Gobierno de Pedro Sánchez; ni de la deuda pública nacional. Es algo que traspasa nuestras fronteras: la guerra comercial de la Unión Europea con Estados Unidos. La imposición de aranceles al acero (25%) y al aluminio (10%) de la UE, México y Canadá por parte de la Administración norteamericana pone en jaque la tendencia al alza de los indicadores macroeconómicos e instala el miedo en el tejido empresarial a corto y medio plazo. El temor no está focalizado en el impacto de estas primeras medidas, sino en que este pulso proteccionsita sea el inicio de una guerra comercial a escala global que tendría «un impacto nefasto» en el crecimiento, según explica Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas. Además, el sector siderúrgico permanece atento a una avalancha de importaciones de terceros países que podrían llegar a la UE y da ya sus primeros coletazos.

Los aranceles, en vigor desde el 1 de junio, han provocado que la Comisión Europea aprobara imponer medidas para compensar sus efectos. Las instituciones comunitarias fijarán aranceles del 10% al 50% a productos emblemáticos americanos en dos tandas: una, a partir de julio por valor de 2.800 millones, y otra, en una fase posterior, de 3.600 millones.

Una «venganza» cocinada desde Bruselas que se une a la investigación puesta en marcha en marzo para valorar medidas adicionales para proteger el mercado siderúrgico de Europa de las importaciones de otros países. «Esperamos un contingente arancelario de la UE para el acero a partir del cual haya que pagar un impuesto de hasta el 25%», dice Andrés Barceló, director general de Unesid, la patronal de este sector. De hecho, insta a que este mismo mes se impongan esas medidas de protección para el sector de manera provisional porque los aranceles pueden «destruir el mercado» de la siderurgia con las importaciones y una bajada inasumible de los precios. La comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, confirmó el jueves que en julio podrían aplicarse ya estas medidas de forma transitoria, aunque la resolución final no llegaría hasta finales de año, cuando los aranceles protectores devenirían en definitivos.

En consonancia, desde la patronal del aluminio (AEA) explica su secretario general, Jon Olabarría, que los aranceles son «un factor de retraimiento de las inversiones» y que una avalancha de importaciones «provocaría una distorsión del mercado y los precios». Tal es así que el portavoz solicita a la Comisión Europea imponer medidas de salvaguardia «cuanto antes» para evitar que el aluminio chino y turco ponga en peligro el mercado español y la «competitividad».

Los empresarios piden celeridad para que la UE les defienda y firmeza para que Trump no pase el rodillo por encima de Europa. Además, desde Unesid se cuelgan la medalla de que la investigación abierta del mercado siderúrgico sobre 26 categorías de productos es tal gracias a España ya que, en principio, la Comisión solo lo valoraba para siete categorías. De esta manera, la UE se plantea defenderse en estos sectores con más aranceles, pero destinados a todo el mundo para evitar que ciertos países inunden el mercado comunitario con acero y aluminio barato.

Los riesgos

La reacción de los estados a los que se les cierra el mercado americano para estas materias primas, como constatan desde Unesid y AEA, es que escojan la UE como destino. Un riesgo que no están dispuestos a asumir. A nivel global, los grandes productores son países como China, Corea del Sur, Turquía, India, Ucrania o Rusia, según los expertos consultados, fuentes de ambos sectores y la agencia de calificación Moody’s, que en un informe al respecto valora la respuesta que habrían de dar las instituciones comunitarias: «Una imposición oportuna y efectiva de las medidas de salvaguardia para moderar las importaciones de esos países aliviaría la situación. De lo contrario, veremos una importante amenaza competitiva este 2018», dice el documento, que, además, concluye que para el caso del acero la UE ya sufre un incremento del 8,4% de las importaciones por los aranceles americanos. «Las empresas productoras se enfrentarían a una mayor competencia», detalla Miguel Cardoso, economista jefe para España de BBVA Research. Pese a ello, el experto de esta entidad señala que el riesgo es «de reducido a moderado porque esto apenas ha comenzado».

Pese a que aún es pronto para calcular los efectos directos e indirectos de los aranceles, que entraron en vigor el 1 de junio, las amenazas de meses anteriores y las tensiones crecientes ya lastran las cifras. Al menos, las de comercio global según el Indicador de las Perspectivas del Comercio Mundial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que muestran una ralentización; igual que las de exportaciones de la UE, que bajaron ya en marzo un 2,4% interanual, mientras que las importaciones lo hicieron en un 4,2%; y, también, la ralentización afecta directamente a nuestro comercio exterior con el mundo y, en particular, con EE.UU.. España exportó un 2,4% menos de mercancías en marzo en términos interanuales, por valor de 25.606 millones de euros, e importó un 4,5% menos hasta los 26.436 millones. El Ministerio de Economía lo achacó a factores estacionales por Semana Santa, aunque al analizar la estadística concreta respecto al país americano los datos son otros: las exportaciones nacionales a EE.UU. bajaron un 8,7% en interanual y las importaciones un 31,8%, mientras que en abril de 2017, mes en el que se celebró Semana Santa, las exportaciones allí apenas cayeron un 2,1% y las importaciones un 15,2%. Una tendencia que confirma la estacionalidad de las cifras del periodo en el que se festeja Semana Santa, aunque este año el dato, ya con amenazas de Trump mediantes, ha marcado un máximo a la baja.

La UE impondrá aranceles a productos americanos en dos fases por 6.400 millones
El clima de inestabilidad ha contagiado a un último interventor, la OCDE, que ha calificado el proteccionismo estadounidense como un «riesgo serio» para la recuperación económica. Y no solo esta organización ha clamado contra los aranceles: la OMC, el FMI y el Banco Mundial han alertado del riesgo de «ralentización» del crecimiento. Un problema mundial que suscita las reticencias de las principales instituciones globales que tienen en el libre comercio una de sus recetas para abandonar la crisis que, en el caso de España, azotó con tanta dureza a la economía y el mercado laboral.

Las importaciones

«Una guerra comercial tendría efectos sobre el crecimiento mundial y la economía española porque depende mucho de las exportaciones. El impacto sería sobre medio punto de crecimiento en 2018», señala Raymond Torres, de Funcas, sabedor de que una de las vigas que sostiene España son las exportaciones. Esto, en un clima de «tensiones e incertidumbre» como el actual, «impactaría en los precios al encarecerse las importaciones» y «en el mercado laboral». Asimismo, la amenaza de que se desate una guerra comercial entre la UE y EE.UU. hace temer al director de Coyuntura de esta institución por una reacción defensiva del mercado de capitales en general: «Los flujos de capital también reaccionarían porque los capitales tienen miedo. Se van de países donde hay riesgo hacia otros con menos riesgos como EE.UU. por el dólar y Alemania o Suiza, que son más seguros».

Misma tesis mantiene Claudia Canals, economista sénior de Caixabank Research: «Afecta a las exportaciones, al mercado laboral y los precios», afirma, al tiempo que destaca que «una escalada de tensiones que llegara a evolucionar en guerra comercial perjudicaría seriamente a España». Pese a todo, todavía no maneja el escenario de que la UE se encuentre en guerra comercial con EE.UU.. De hecho, opera bajo la premisa de que finalmente no se llegará a esta atmósfera que, a su modo de ver, confirmaría las peores estimaciones iniciales que dicen que «podría erosionar entre dos y tres décimas el crecimiento. Ahora podría ser algo más». Para Canals, el mayor riesgo está no tanto en los indicadores macroeconómicos sino en el clima reinante en la UE por culpa de los aranceles impuestos por el presidente norteamericano. Su principal preocupación es el descenso pronunciado de la confianza en el mercado europeo y, por ende, el español, lo que plantearía un paisaje nada halagüeño para las previsiones del Gobierno, Bruselas y el FMI.

Sin embargo, hay quien augura un clima incluso beneficioso para España. El Instituto Ifo de Múnich ha publicado un estudio sobre el impacto para los países afectados por los impuestos americanos. En el supuesto del acero y el aluminio, la institución alemana sorprende con que nuestro país obtendrá rédito económico de esta tesitura. Concretamente, 39 millones de euros, lo que supondría un aumento del 0,003% del PIB nacional.

«El aumento de los aranceles estadounidenses reducirá las exportaciones españolas hacia EE. UU.», explican fuentes del Instituto Ifo, para continuar con el beneficio colateral que recibirá nuestro país, a su juicio, de esta situación: «Esto puede conducir a una disminución en la producción de acero alemana y a un aumento en la producción en otros sectores. Estos otros sectores serían los que necesitan más insumos intermedios de España, lo que aumenta la demanda de productos españoles. Además, terceros países podrían ahora pedir más productos de acero españoles, lo que beneficiará a la economía». Una posición que contrasta con las previsiones de los empresarios nacionales, que plantean un panorama negativo para la industria, y de los expertos consultados, que señalan los aranceles y su consiguiente guerra comercial como un riesgo.

Del lado contrario, el Instituto Ifo pone el foco en Canadá y México como los países que más sufrirán los efectos de los impuestos al acero y al aluminio. Así, el efecto negativo sobre estos estados sería de algo menos de 4.000 millones de euros. Una estrategia de Trump para presionar por un tratado comercial a su medida, dicen los expertos y las fuentes del sector.

Fuente: abc

lunes, 4 de junio de 2018

Lo que le queda al nuevo ministro de economia

Con tanto cambio nos perdemos un poco, vemos de un vistazo rápido la agenda de nuestro nuevo ministro de economía.

La persona encargada de pilotar la cartera de Economía en el Ejecutivo de Pedro Sánchez se encuentra una coyuntura con tasas de crecimiento en torno al 3%, pero también con ciertos desequilibrios y bajo la pormenorizada atención de los mercados y de Bruselas. Aún no se conoce el nombre de quien llevará las riendas económicas en el nuevo Gobierno, pero lo que parece seguro es que tendrá que manejarse con un difícil equilibrio entre cumplir con Bruselas, defender unas cuentas que no son suyas y lograr el apoyo de una cámara muy fragmentada y con sensibilidades muy diferentes. Además, parece probable que tendrá que realizar concesiones para lograr respaldos y sacar adelante cualquier medida. El plazo de actuación que tiene, como máximos, son dos años.Aquí algunos retos a los que se enfrenta:

1) Presupuestos

Los Presupuestos Generales del Estado de 2018, diseñados por el PP y pactados con PNV y Ciudadanos, están en pleno trámite parlamentario. Pedro Sánchez se ha comprometido a mantenerlos y a intentar sacar adelante unas cuentas públicas para 2019 "en tiempo y forma".Cinco partidos que han apoyado a Sánchez en la moción de censura han presentado ya vetos a los Presupuestos en el Senado (Podemos, PDeCAT), EH Bildu, ERC y Comprimís). Aunque el PP había anunciado inicialmente que aprobarían sus propias cuentas en el Senado, ahora el partido prevé presentar las enmiendas que "considere oportunas". Los Presupuestos de 2018, que en principio se pensaban aprobar el próximo 19 de junio, oncluyen subidas de las pensiones y del salario de los funcionarios, entre otras medidas. También está en el aire es el compromiso que acordado entre el PP y el PNV de una revalorización de las pensiones en 2019 en línea con el IPC. Tradicionalmente, los PGE se solían dar a conocer en septiembre, pero la falta de consenso político ha retrasado este trámite este año.Para 2019, el acuerdo con Bruselas implica pasar de un supuesto déficit público del 2,2% del PIB este año a un 1,3% el que viene, según el Programa de Estabilidad 2018-2021. La Comisión Europea no es tan optimista y cree que este año el saldo negativo de las Administraciones Públicas se irá al 2,7% del PIB.

2) Dar confianza a Bruselas y a los mercados

Justamente, el compromiso de Sánchez de mantener los Presupuestos de 2018 ha dado cierta tranquilidad en Bruselas. De hecho, ya ha dado un visto bueno preliminar a esas cuentas. "Tomamos nota del compromiso adoptado por el primer ministro Sánchez de no modificar el presupuesto. Ese es un punto importante", señalaba el viernes Mina Andreeva, vicejefa de portavoces del Ejecutivo comunitario.Otro asunto que preocupa en los ámbitos comunitarios es hacia donde pueden transitar las reformas estructurales.También la nueva cara económica de España debe dar tranquilidad a los mercados, que han atravesado unas semanas muy convulsas ante la crisis política en Italia, que ha levantado otra vez las dudas sobre el euro. El mismo día que se aprobó la moción de censura, la agencia de calificación de riesgo DBRS aseguraba que considera que el riesgo fiscal en España está "contenido" porque el nuevo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha comprometido a aplicar el proyecto presupuestario. La agencia señalaba que aunque la inestabilidad política se prolongará los próximos meses y podría llegar a dañar la confianza, el crecimiento económico es resistente y ha soportado etapas de incertidumbre como la crisis secesionista en Cataluña.

3) Bankia y Sareb

Tras el proceso de saneamiento y reestructuración sufrido por el sector desde 2012, el nuevo ministro tendrá entre sus principales retos culminar la privatización de Bankia. El Estado, a través del Frob, controla aún un 61% del grupo resultante de la fusión entre Bankia y BMN. A priori, el Ejecutivo de Rajoy puso como fecha tope para salir del capital del banco es diciembre de 2019, aunque el nuevo mapa político dificulta la decisión y ha puesto en tela de juicio ese calenadrio. El resultado de la privatización de Bankia será determinante para la recuperación de las ayudas públicas inyectadas en el sector durante la crisis. Además, la baja cotización, de 3,34 euros por acción, hace muy complicado que se produzca una colocación que se cerraría con cuantiosas pérdidas.La evolución de Sareb, el banco malo, es otra de las incertidumbres. El Frob tiene un 45% de su capital y el restante 55% de las acciones está en manos de inversores privados, principalmente, bancos y aseguradoras.

4) Mercado laboral y pensiones

La política sobre pensiones, con el colectivo de pensionistas muy movilizado en los últimos meses, puede ser un asunto trascendente para Gobierno de Sánchez que, a corto plazo, tiene decidir si realiza la subida del IPC en 2019 a la que se comprometió Mariano Rajoy y, a medio, si afronta una reforma del sistema de calado.El mercado laboral también parece un asunto llamado a ser fundamental para el nuevo Ejecutivo. Sánchez ya avanzó durante su intervención en el debate de la moción de censura que quería actuar sobre la brecha laboral y salarial entre hombres y mujeres, sobre las políticas activas de empleo y sobre la cobertura a los desempleados.En mayo, el mercado de trabajo mostró su mejor cara: el paro bajó en 83.000 personas y el empleo una subida récord en ese mes. Además, la temporada de verano suele ser especialmente buena en este ámbito.

5) Reforma del euro y subida de tipos

El aterrizaje del nuevo ministro o ministra se produce en un momento crítico para la zona euro: precisamente en plena negociación sobre la estructura institucional de la moneda única. El próximo 28 y 29 de junio, los jefes de Estado y de Gobierno pretenden llegar a un acuerdo al respecto. Por otro lado, muchos analistas esperan que el BCE concluya este año con su programa de estímulos monetarios que durante los tres últimos ejercicios han inyectado 2,2 billones de euros a la eurozona.A medio plazo, también tendrá que hacer frente a las subidas de tipos previstas por el BCE, y la primera podría llegar aproximadamente a mitad de 2019. Los tipos de interés llevan en el 0%, su mínimo histórico, desde el 16 de marzo de 2016, y una eventual subida impactará en las hipotecas y los créditos de los españoles.

6) Otros compromisos

El ministro también tendrá que enfrentarse a leyes promovidas por el PP como la ley Hipotecaria y gestionar otras normas que actualmente se tramitan como la Renta Mínima o la modificación del Estatuto de los Trabajadores. Otro asunto pendiente es la reforma de la financiación autonómica y local. Además, Sánchez se ha comprometido a sentar "las bases para la necesaria transición ecológica de nuestra economía y al "el fortalecimiento de los organismos reguladores y la defensa de la competencia, en beneficio del consumidor y usuario". Algo para lo que su responsable de Economía tendrá mucho que decir.

Fuente: expansion